En la mayoría de Estados Unidos conducir es imprescindible. No es que sea importante, no, es que no se puede vivir sin coche. Y no sólo para ir al trabajo. Para hacer la compra, ir al médico, buscar entretenimiento -cine, bolera, etc.-. Las alternativas de transporte público son normalmente inexistentes. Por eso puedes estar conduciendo en la mayoría de los estados con 16 años. Me da la impresión de que la principal causa de ésto es la dispersión de la población. Mucha gente vive en casas unifamiliares alejadas de los centros urbanos, con lo que en áreas bastante grandes sólo hay viviendas y nada de comercio o servicios. Éstos se agrupan en centros comerciales a los que hay que ir en coche. Por supuesto, esto cambia en los centros de las grandes ciudades, pero la periferia suele ser así.
Por supuesto, yo no tengo coche. Y eso presenta muchos inconvenientes, aunque la universidad tenga un servicio gratuito de autobuses -el aparcamiento en el campus está muy restringido-. Un caso claro de que a la gente no le importa mucho los peatones es lo que me ha pasado estos días. El jueves pasado empezó a nevar de madrugada. Al de unas pocas horas, cuando toda la gente va a trabajar, los quitanieves ya habían hecho su trabajo y las carreteras estaban practicables. Sin embargo, las aceras no. De hecho, algunos quitanieves acumulaban la nieve en la acera, con lo que yo me encontraba con un muro de un metro de nieve en cuanto empezaba la acera (en las calles por las que paso que tienen acera, claro). Pues bien, 4 días después de la nevada, las aceras de camino a casa siguen estando cubiertas de hielo. Así que me acuerdo regularmente de la progenitora de los quitanieves y prefiero andar por el arcén a adentrarme en la acera cubierta con una gruesa capa de hielo -nieve durante el primer día-. Por supuesto, ni hablar de coger la bici, ya que el carril de bici -donde lo hay- también sigue cubierto de hielo en su mayoría. Perfectamente practicable para un trineo tirado por Colmillo Blanco, por otra parte. (También he de remarcar que esto pasa fuera del campus, las aceras de la universidad se mantienen en buen estado)
Otra anécdota curiosa son los bancos y cajeros. Allí podéis encontrar ejemplos como el McDonald’s en el que coges el coche y puedes realizar el pedido y recogerlo sin salir de él. Pues bueno, aquí los bancos son iguales. Conduces hasta una ventanilla o hasta un micrófono/altavoz con un sistema neumático para pasar cilindros con cheques, tarjetas o lo que sea -como en algunos supermercados-. Y así puedes realizar tus operaciones bancarias sin salir del coche. Por supuesto, cuando la entidad está cerrada, el cajero está también accesible por coche. De hecho, no hay cajero accesible a pie, por lo que más de una vez he estado esperando a la cola con coches delante y atrás para sacar dinero. Y yo a pie o en mi bici, así que imaginaos el cuadro.
Pues eso, no se cómo este país puede dejar de depender del petróleo -en el caso de que quisiera-. En fin, feliz día del presidente a todos. Fiesta federal que, por supuesto, no se ‘observa’ en la Universidad de Virginia.