Zodiac, aparte de una película reciente, fue un asesino en serio que actúo entre 1968 y 1969 -que se conozca- en el área de la bahía de San Francisco. ¿Cuál es el interés de este caso? Este lunes pasado he asistido a una conferencia especial organizada por el departamento de Ciencias de la Computación. Normalmente suelen invitar a personas que vienen del mundo académico o de la industria que se dedica a investigación -IBM research, HP labs, etc.-. Esta conferencia, sin embargo, fue presentada por Daniel Olson, jefe de la unidad del FBI -Federal Bureau of Investigation- que se dedican a la criptografía. Una charla muy entretenida, en el que el ponente dio un repaso a lo más destacado de su trabajo. Aquí tenéis el PDF
Muchos nos imaginaremos un unidad que trabaja en casos en el que el ordenador hace el trabajo de cifrado. Sin embargo, la realidad es bastante diferente, y de hecho el uso que hacen de las herramientas computacionales es limitado. Nos mostró una lista de los tipos de personas que usan cifrados hechos a mano, en la que destacan: prisioneros, terroristas -tanto internacionales como grupos neonazis locales- y las bandas callejeras.
Por ejemplo, nos enseñó una carta de un dirigente de una violenta banda de la costa este. Al haber leído bastantes cartas sobre él -al parecer él se expresaba normalmente de una forma muy grandilocuente- el lenguaje usado en esta carta se salía de lo normal. En un segundo vistazo apareció el mensaje secreto: si se consideraba sólo una palabra de cada cinco la carta cambiaba completamente de sentido, de saludo informal a discusión de la sentencia de muerte a uno de los miembros. Al parecer esta banda tiene sus propias leyes, y aunque procesan y distribuyen drogas pueden condenar a muerte a alguno que las consuma -Fred en este caso-. Desafortunadamente para Fred, éste llevaba muerto un par de años cuando encontraron la carta. Éste es un ejemplo de esteganografía.
Otro ejemplo que puso es el de el grupo neonazi Aryan Brotherhood. Aunque los reclusos son menos del 1% en prisiones federales, son responsables de al menos el 18% de los asesinatos producidos en las cárceles. Hace unos años cerraron una prisión federal y repartieron los reclusos -en su mayoría de raza negra- entre otras prisiones federales. Los dirigentes de la banda planearon un ataque simultáneo en varias prisiones federales -el mismo día, en un espacio de 15 minutos-. Una de las cartas de los dirigente al exterior hablaba sobre la experiencia de ser abuelo por primera vez. El caso es que no tiene hijos conocidos, y un vistazo a la grafía de la carta revela caracteres escritos de forma diferente. Estos caracteres son el código, cifrado con el método de Bacon. Esta carta es la que daba lu verde a la operación, y fue usada como prueba en el posterior juicio. Aunque no pudieron romper el código al principio, la mayor parte de los asesinatos no se llevaron a cabo ya que hubo un error de comunicación y en una de las prisiones se cometieron dos asesinatos el día anterior, por lo que el resto de las prisiones federales estaba en situación de lockdown al día siguiente.
Muchos de los códigos se rompen después que se ha cometido el crimen, ya que es muy difícil sin la información de contexto analizar la información que les llega. Un ejemplo sacado del informe de la comisión del 11S refleja esta conversación entre Mohammad Atta, líder de los ataques, y uno de los coordinadores en Pakistán:
Atta: “Two sticks, a dash and cake with a stick down. What is it?”
Ramzi Binalshibh: “Did you wake me up just to tell me this?”
Posteriormente, se entiende que estaba comunicando la fecha del ataque (11-9), pero este tipo de códigos son difíciles de descrifar antes de que se cometa el crimen.
Otros ejemplos menos elaborados incluyen cifrados con cambio de alfabeto, con lo que con son vulnerables al análisis de frecuencia. Aunque algunas personas usan varios alfabetos, o un alfabeto mayor que el original con múltiples símbolos que se mapean a un único símbolo original para equilibrar las frecuencias de las diferentes letras. Muchos de estos códigos se rompen más o menos fácilmente, dependiendo de la complejidad y el número de cifrados. Aunque también es muy común hallar errores tontos como en esta conversación telefónica entre drug dealer 1 y 2 -transcribo de memoria-:
Drug Dealer 1: I have picked up the girls. They look pretty good.
Drug Dealer 1′s wife (background): You have picked up what?!?!?!
Drug Dealer 1 to his wife (background): I’m talking about the drugs…
Drug Dealer 2: !
Con lo cual queda claro que girls=drugs y que no todos los delincuentes son maestros del cifrado -más bien al contrario-. Un caso curioso fue el de esta persona que trabajo en inteligencia del Pentágono y se hizo con documentos secretos -información sobre satélites, etc.- Esta persona era completamente paranoica, incluso creía que le estaban filmando en su casa. Así que enterró los documentos en parques naturales en Virginia y Maryland con un sistema curioso. Primero guardaba las coordenadas de un árbol. En el árbol había clavado un clavo que indicaba la dirección en la que caminar. A partir de ahí también almacenaba la distancia en pies al lugar donde estaba enterrado. Al finalizar tenía una lista de 19 coordenadas y distancias que cifrar. Fue detenido por el FBI intentando salir del país para contactar con espías de otros países -Libia y otros que no recuerdo- en Europa. El FBI quería recuperar los documentos y tenía en su poder el documento cifrado, pero no podía descifrarlo. A cambio de beneficios penitenciarios el espía accedió a ayudarles pero no se acordaba del código, aunque estaba relacionado con el libro de su graduación. Esta persona había tomado las coordenadas, sustituyó las coordenadas por letras, y codificaba cada letra según este método: a partir de su foto en el anuario, contaba el número de personas adelante o atrás cuyo apellido empezaba por la letra que quería codificar. La mala suerte de graduarse en una de las pocas escuelas que no tenía a nadie que se apellidaba con la letra F le hizo cambiar el nombre a una persona en el anuario -que aparece como “el misterioso hombre de la máscara- por Frank. Al ser un código complicado que el mismo olvidó con el tiempo, escribió el mensaje en texto claro a continuación del mensaje cifrado -wtf?-.
En definitiva una interesante charla para conocer de primera mano el uso de la criptografía por delincuentes. Por cierto, el mensaje 340 de Zodiac no se ha descifrado aún -en la peli dicen que sí, pero el FBI no considera que la solución tenga sentido-. Al que descifre este mensaje se le ofrece instantáneamente un puesto de trabajo en el FBI -buscad en Internet Zodiac 340, el mensaje cifrado real tiene una correción en un carácter-.