Necesito cambiar de proyecto de investigación. Ésa es la conclusión que hemos sacado de la reunión de hoy con mi advisor y el resto del grupo. ¿Por qué razón? Las leyes de propiedad intelectual combinadas con la política de Microsoft.
El proyecto en el que debería de estar trabajando está basado en Ameriflux, una red de científicos de varios países en Ámerica que toman mediciones periódicas de CO2 en varias estaciones esparcidas por todo el continente. Ya sábeis, cambio climático y esas cosas. El caso es que necesitan una solución tipo portal combinado con algo parecido a una Data Grid. En principio, el proyecto iba a explorar cómo herramientas especializadas en soluciones empresariales, como Microsoft Office Sharepoint Server, pueden ser usadas en redes científicas. La ventaja es que estas herramientas ya están en uso en muchos laboratorios y centros de investigación, y si con cambios mínimos -o extensiones- pudieran ser usadas para otros fines el impacto sería bastante grande. Aunque tenía ciertas reticencias a trabajar con herramientas de Microsoft, siendo prágmaticos los beneficios -desarrollar infraestructuras para científicos que obtienen datos para estudiar el cambio climático- superan los inconvenientes.
Bueno, he aquí el gran pero. Legalmente, Microsoft quiere ser capaz de licenciar el trabajo que sea realizado basándose en su herramienta. Para ello, debe tener los derechos de propiedad intelectual de el trabajo de los estudiantes. Estaréis pensando que llegarán a algún tipo de acuerdo con los propios estudiantes, pero no es así. Como la mayoría de los doctorandos son financiados por la universidad, tienen el status legal de trabajadores de la universidad. Ergo, el trabajo que desarrollan es propiedad también de la universidad. Por esta razón Stallman dimitió de su puesto en el MIT cuando empezó el proyecto GNU. Así que Microsoft puede llegar a acuerdos con la universidad para licenciar el trabajo de los estudiantes.
Pero, en mi caso eso no es posible. Dado que estoy siendo financiado por la Fundación Caja Madrid a través de una generosa beca de postgrado, los derechos de propiedad intelectual sobre mi trabajo son enteramente míos -y puede que de la Fundación Caja Madrid, no estoy seguro-. Con lo cual Microsoft no podría usar mi trabajo para integrarlo posteriormente en su producto MOSS, y dudamos mucho que se presten a alcanzar un acuerdo sólo por mí. Así que el lunes empezaremos a considerar otros proyectos de investigación alternativos.
En definitiva, incluso en investigación estamos expuestos a las leyes de propiedad intelectual y los abogados de la compañías privadas más de lo que quisiéramos.

